I está interesados en alguna fotografía, no duden en ponerse en contacto : cosasdehispalis@gmail.com

domingo, 19 de agosto de 2012

Un año...


¿Cómo estás? ¿Cómo va todo por allí? Por aquí vamos tirando pero… te echo mucho de menos. Hace un año estábamos dándonos el último beso, la ultima caricia antes de que marcharas hacia un lugar mejor.

Hoy, después de 365 días, sigo echando de menos muchas de tus cosas…tu sonrisa, tus manos, tus besos, tus enfados a la hora de colocar las mesas cuando coincidíamos todos en casa para celebrar algo, ver los partidos del Sevilla FC o de tenis junto a ti…tantas cosas q ya no puedo hacer junto a ti…

Recuerdo los últimos meses que estuvimos juntos. Me quedaba en tu casa para comer, para cuidarte, ayudarte y para estar contigo. Los primeros días de medicación fueron diferentes, especiales. No sé si por la medicación o por otra razón pero estabas diferente, más cariñoso de lo normal. Me acuerdo perfectamente que estando allí, junto con mis padres, discutí con mi madre y, no sé porqué, me cogiste de la mano y con una sonrisa me dijiste q no pasaba nada, en ese momento me sentí protegido por ti.

Me quedará la alegría de saber que, al menos, pude hacerte feliz el día en que, con tu preocupación por mí, te dije que había aprobado el carné de la moto. Nadie sabía que me examinaba ese día ni que estaba dando las clases a escondidas, pero cuando supe que aprobé tuve que avisar a mi madre de que iría a verte para darte la noticia. Hice la llamada porque tenía que desahogarme un poco, ya que empezaba a hacerme la idea de que estabas emprendiendo un camino que no tenía marcha atrás.

Fueron pasando los días y tus fuerzas no eran las mismas que cuando, por ejemplo,  salías en bicicleta o no parabas de hacer cosas en la casa. Ibas apagándote poco a poco. Nuestras conversaciones eran menos fluidas, más monosílabas que nunca.

Así fueron transcurriendo los días, unos mejores y otros no tanto, hasta que llegó la hora de marchar. Tal día como hoy, sobre las 16h nos llamaba tu pequeño para alertarnos de que te notaba raro, con una respiración dificultosa. No lo dudé y, al igual que cuando tuviste una crisis, cogí el coche y llegué en 10 minutos a tu casa, cuando normalmente se tarda el doble.

Los nervios eran patentes en los allí presentes. Como bien decía tu hijo, estabas ya cansado de luchar. No sé cómo lo hiciste pero en esos últimos momentos de lucha, sacaste unos instantes para la que fue nuestra despedida. Abriste los ojos, dejándonos a todos asombrados de tu fuerza, pero lo que no sabíamos es que despertaste para poder decirnos adiós mirándonos a los ojos a cada uno de nosotros. Allí nos encontrábamos gran parte de la familia y uno a uno fuimos dándote el beso que nunca se borrará de nuestros labios ni de nuestras mejillas.

Al cabo de un rato te dejamos descansar de nuevo, pero no querías irte sin que estuvieran juntos todos tus hijos y tu mujer. Como si supieras que llegaría más tarde, esperaste a que llegara David para, desgraciadamente, estar los últimos segundos con nosotros.

A las 00h19min de un 20 de agosto la vida de un matrimonio y  de una familia cambió. Se fue Don Manuel Tejera Requena, mi abuelo, con quien tuve el placer de compartir 25 años de su vida.

Desde aquí decirte que te sigo echando de menos abuelo, cuidamos de la Anita lo mejor que podemos pero siempre que entramos en tu casa es inevitable acordarnos de ti.

Un año sin ti. Han pasado rápido los días, pero lo que no ha pasado ni pasará es el cariño y amor hacia ti.

Te quiero abuelo, deseando y pidiéndote que, por favor, cuides de todos los tuyos como siempre hiciste en vida.

Un beso enorme, Manué!

No hay comentarios:

Publicar un comentario